TL;DR: Cómo dejar de decir muletillas empieza por notar cuáles usas y cuándo. La mayoría las decimos en las pausas, cuando el cerebro busca la siguiente palabra. La solución no es hablar más rápido. Es darte permiso de hacer pausas en silencio. Con dos minutos de grabarte al día y unos pocos ejercicios, en dos semanas se nota la diferencia.
"Este, o sea, como que…" Si te has escuchado en un audio y te has espantado con la cantidad de muletillas que usas, no eres el único. Casi todos las decimos sin darnos cuenta.
El problema es que en una presentación o una junta, suenan más fuertes de lo que crees.
La buena noticia: las muletillas son un hábito, y los hábitos se cambian. No necesitas un curso largo ni dejar de hablar. Solo unos minutos al día y un poco de paciencia.
Por eso vale la pena trabajarlo. No para sonar perfecto, sino para que tus ideas no se pierdan en un mar de "este" y "o sea".
¿Por qué decimos tantas muletillas al hablar?
Tu cerebro va más rápido que tu boca. Esa es la razón principal.
Cuando estás hablando, tu mente busca la siguiente palabra y trata de mantener al público atento al mismo tiempo. Las muletillas funcionan como un puente sonoro mientras tu cerebro alcanza tu boca.
También hay un factor de nervios. Cuando estás ansioso, tu memoria de trabajo se reduce.
Tienes menos espacio mental para recordar palabras, y tu boca llena el hueco con "ehh" o "este". Por eso puede que en casa hables sin muletillas, pero en la junta de trabajo te salgan cada tres segundos.
Hay un tercer factor cultural. En español usamos muletillas distintas según la región: "o sea" en México, "vale" en España, "ya tú sabes" en el Caribe.
No son malas en sí mismas. El problema empieza cuando aparecen tan seguido que el público deja de escuchar el contenido.
¿Cuáles son las muletillas más comunes en español?
Las muletillas en español se dividen en dos grandes grupos: las sonoras y las verbales. Reconocerlas es el primer paso para cazarlas.
Sonoras (sonidos sin significado):
- •Eh, ehh, ehmm
- •Mmm
- •Aaa
Verbales (palabras o frases que rellenan):
- •Este, o sea, como que
- •Tipo, así como, en plan
- •Pues, bueno, entonces
- •Ya tú sabes, ¿me explico?, ¿sí o no?
- •Literal, básicamente
No todas son iguales. "Pues" o "bueno" al inicio de una oración pasan desapercibidos. "O sea" repetido cinco veces en un minuto, no. La meta no es eliminarlas todas, es bajar la frecuencia para que no distraigan.
Esa pausa es tu mejor aliada. Donde antes ponías un "este", ahora pones silencio. Suena raro al principio. Funciona increíble.
¿Cómo puedes notar tus propias muletillas antes de una presentación?
Notar tus muletillas suena obvio, pero casi nadie lo hace bien. La mayoría cree que dice "o sea" dos veces y la grabación revela que lo dijo catorce.
No puedes arreglar lo que no escuchas.
Aquí tienes un método rápido que funciona:
- •Grábate hablando dos minutos sobre cualquier tema que conozcas bien (tu carrera, tu trabajo, una serie que te gusta).
- •Escucha la grabación con un cuaderno al lado.
- •Pon una rayita por cada muletilla. Apunta cuáles repites más.
- •Anota el número total. Ese es tu punto de partida.
- •Repite el ejercicio tres días después. Compara los números.
Algo cambia cuando ves los números. Antes pensabas "creo que digo muchos este", ahora sabes que dijiste 22 en dos minutos. Eso te da un objetivo claro para la próxima semana.
Si quieres llevar la práctica más lejos, SpeakUp es una herramienta gratuita que cuenta tus muletillas mientras hablas.
No necesitas crear una cuenta ni descargar nada. Abres la página, grabas tu práctica y revisas el reporte.
Funciona en español y en inglés, así que sirve si te toca presentar en los dos idiomas.
¿Cómo dejar de decir muletillas con ejercicios cortos?
Los ejercicios para dejar de decir muletillas son cortos, pero hay que hacerlos seguido. No funcionan si los haces una vez y los olvidas.
Aquí van cuatro que dan resultados en dos o tres semanas si los repites cinco minutos al día.
1. La pausa larga. Habla un minuto sobre un tema fácil. Cuando sientas que viene un "este", cierra la boca y cuenta dos segundos en silencio.
La pausa va a sentirse eterna. Para el público dura un parpadeo.
2. Sustitución consciente. Escoge tu muletilla más frecuente (por ejemplo, "o sea"). Por una semana, cuando te oigas usarla, repite la oración sin esa palabra.
No tienes que ser perfecto. Solo entrenar al cerebro a notar el patrón.
3. Lectura en voz alta.
Lee una página de cualquier libro en voz alta, despacio, marcando las pausas naturales. Esto entrena tu boca a respetar los silencios. Cinco minutos al día, una semana.
4. Habla más despacio.
Las muletillas suben cuando aceleras. Practica bajar tu ritmo a 130 o 140 palabras por minuto. Tu cerebro alcanza tu boca y los rellenos sonoros bajan solos.
Por eso, si solo tienes tiempo para practicar una parte, que sea el primer minuto. Ahí es donde se concentran las muletillas y los nervios.
¿Cómo se sustituyen las muletillas en presentaciones formales?
En una presentación formal — una exposición en clase, una junta de trabajo, una entrevista — las muletillas se notan más. El público está atento y cada "este" suena al doble de volumen. Aquí los trucos cambian un poco.
Lo que más ayuda es preparar tres "puentes" de transición. Frases cortas que te dan tiempo para pensar sin sonar nervioso:
- •"Lo que más me importa de este punto es..."
- •"Otra forma de verlo es..."
- •"Para resumir lo que acabo de decir..."
Estas frases parecen simples, pero hacen dos cosas. Te dan dos segundos de tiempo mental, y le indican al público que vas a decir algo importante. La gente presta más atención.
Otro truco: memoriza tu primera oración palabra por palabra. Tu apertura es donde los nervios pegan más fuerte. Si tienes esa oración grabada, te ahorras los seis "este" que normalmente saldrían en los primeros segundos.
Si presentas en inglés y el español es tu primer idioma, las muletillas se duplican. Estás traduciendo en tiempo real. Una solución concreta: prepara tu presentación directamente en inglés, no la traduzcas mentalmente. Y habla más despacio de lo que crees necesario.
Preguntas Frecuentes
¿Es malo decir muletillas en una presentación?
Algunas son normales. Todos las decimos.
El problema empieza cuando aparecen tan seguido que distraen al público. Más de cinco o seis por minuto en un contexto formal hace que tu mensaje pierda fuerza. La meta no es cero muletillas, es bajar la frecuencia para que no se noten.
¿Cuánto tiempo tarda en quitarse el hábito de decir muletillas?
La mayoría nota una baja clara en dos o tres semanas si practica cinco minutos al día. No vas a eliminarlas para siempre, ni hace falta.
Pasar de 14 muletillas por minuto a 4 ya cambia por completo cómo te perciben. La eliminación total no existe ni en oradores profesionales.
¿Qué hago si me quedo en blanco a media presentación?
Pausa, respira y di la siguiente idea aunque no sea perfecta. No pidas perdón ni digas "perdón, perdí el hilo".
Una pausa de tres segundos en silencio se ve intencional. Una disculpa, no. El público olvida los errores rápido si tú no los marcas.
¿Las muletillas son las mismas en todos los países hispanohablantes?
No. Cambian mucho por región. "O sea" domina en México, "vale" y "tío" en España, "che" en Argentina, "ya tú sabes" en el Caribe. Lo que tienen en común es la función: rellenar pausas. Los ejercicios para reducirlas funcionan igual sin importar la variante.
Última actualización: abril 2026
Reducir muletillas no es magia. Es notar el hábito, hacer pausas en lugar de rellenarlas, y darle a tu cerebro un par de segundos extra para pensar. Hazlo cinco minutos al día durante dos semanas y la próxima vez que te grabes vas a oír la diferencia.